En la montaña verás la vanidad
Y el sol que esgrime las facciones
Que en árboles lejanos nos alcanzan
Para soportar la intemperie del silencio
Discurrir sobre la ruta de los colores apagados
Los kilómetros me distanciaron de la asfixia
El vacío extensivo se proyecta sobre mí
El destello de escenas inconfesas en vaivén
Cuando muestras la avaricia de los cuerpos
Y la maravillosa cadencia de la lluvia capaz
Mantenidos al desdén de su voluptuosidad
Extenderse en la restringente cruz
La voz de mi estentórea variación
Repleta de paneles que me hieren
Cómo fue que el escape resolvió
La postrera decisión trabada en fin
Sobre el tapiz que delinea la ocasión
Con la marca de mousse incandescente
Y un quebradizo andar sin miramientos
A la sombra de luz sobreexcitada
Y vos del otro lado del vidrio
Otra vez… que podrá ser…
Debo intentar salir
Solo otra vez…
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